Publicado el Lunes 3 de Noviembre del 2008
Caminó y cuando se dio cuenta sus pasos reflejados entraron por la puerta de vidrio, una cortina de alumnio se corrió mientras sus manos se peinaban en la imagen…
Vio hacía el frente… quería buscar un espejo, busco al espejista, hombre de grises y nebulosos ojos… “Quiero un espejo”, dijo… El espejista, le dijo… ¡no!, ¡no le dijo!… El espejista no le dijo…
Quieto e inmovil y sin moverse… Vio varios espejos… Se acordó de sus espejos en casa, tenía diez espejos, al menos… El primer espejo traído de oriente… creía él saber que era el que menos funcionaba para su tarea, ese espejo sabía de como funcionaban los espejos, pero no del reflejado… ese espejo se olvidaba que a veces el reflejado no sabía por qué se reflejaba… ese espejo no funcionaba… ese espejo era inútil para reflejar lo que quería reflejar… Siempre le lanzaba dudas y preguntas, era un espejo preguntón, más nunca tenía respuestas…
Pensó en su otro espejo, un espejo de bolsillo, bastante ornamentado… Un espejo que tenía que primero decidirse, antes de ser espejo… Un espejo, que como el otro, también ya se había roto alguna vez… Hoy estaba bien, también su reloj oriental está bien, pero ese espejo tampoco tenía todas las respuestas, porque ese espejo no se había decidido, su espejo de bolsillo era un espejo indeciso…
Pensó en el espejo que había en su estudio de baile… Una pared de espejos… Un espejo para verse danzar… Su espejo se sentía en los mismos movimientos… Fue algo curioso... fue algo curioso, darse cuenta que su pared de espejos fue la que le reflejó la silenciosa ausencia de su otro espejo… Su espejo de cuerpo entero… Su espejo que decidió quebrarse para no reflejar nada… Él le reclamó a su espejo que por qué se quebró y el espejo le dijo… ¡No! no le dijo… El espejo siguió quebrado…
Tenía también un espejo que antes estaba en un relicario… era un espejo pequeño con forma de corazón… Ya no esta en el relicario… Este espejo también se quebró… a veces le gustaba ver su espejo y jugar con él, pero este espejo tampoco era el correcto…
Tenía un espejo arriba en el sótano, pero el espejo estaba lleno de polvo y no hablaba… y cuando hablaba… cuando hablaba no decía las cosas correctas y hacía al reflejado sentirse mal… Porque le reflejaba al reflejado cosas que él espejo pensaban que eran así…
Tenía un espejo cóncavo de laboratorio y tenía un espejo convexo de laboratorio… Uno creía tener la razón, el otro también… Uno estaba muy cerca de ser el espejo correcto… y el otro no… El espejo correcto le costaba aceptar que podía ser el espejo correcto… El espejo correcto no aceptaba que fuera convexo… El espejo no era el correcto porque el espejo no le gustaba hablar de esas cosas… Poco a poco el espejo acepta su convexidad… Pero el reflejado no tenía la fuerza suficiente para ayudarle al espejo en esto… El espejo convexo y el reflejado se sabían separados…
El último espejo era un espejo roto… No tenía ya la misma voz que antes, ya casi no hablaba… El reflejado se olvidó que es importante ver a los espejos que están rotos, para que no se olviden como reflejar… El espejo quebrado era un espejo de noche… Era un espejo que se quebró solo…
El reflejado vio al espejista…. Aún quería un espejo… El espejista asintió… No había ese espejo… Nuevamente, no había ese espejo…
El reflejado salió…
Su reflejo, se quedó llorando…
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire