Debo confesar que en mi armario desde hace muchos años ya no vive el Coco...
Hace mucho que su función en mi cuarto perdió utilidad...
Recogió sus cosas y se fue...
Cuando salió estaba muy enojado...
y de un sólo zarpazo cerró la puerta...
(sí, ahora duermo con la puerta cerrada y sin luz en el pasillo)
Debo confesar que tampoco existe ningun mostruo debajo de mi cama...
el último que había renunció porque este trabajo ya no lo llenaba...
En realidad ahora trabaja con otros niños
y me dejó ocupar bajo mi cama un espacio para memorias
(ya no para miedos)
Ahora sólo queda mucho polvo y muchos recuerdos...
También queda un espacio más pequeño (por si quiere visitar)
Debo confesar que ni el Coco ni el Monstruo ya viven en mi casa...
Tampoco van a entrar las brujas por las ventanas,
ni tampoco llegarán extraterrestres a secuestrarme...
No, ya en mi casa los horrores se fueron hace años...
es que la movilidad laboral del miedo, se ha acelerado estos años...
y a veces uno se aburre de siempre el mismo cuento...
Pero aún así, debo confesar...
que no puedo dormir con la puerta del closet abierta...
porque me da miedo que en la noche se le ocurra abrirse
y salir de ahí algo más terrible que el Coco...
es que debo confesar que aún nadie me ha podido asegurar
que ellos no viven en los armarios...
Debo confesar que en realidad,
me da miedo que en la noche
mientras duermo...
¡me salga un neoliberal del closet!
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