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Duele...

Publicado el Domingo 23 de Marzo del 2006


Y bien… ¿para qué mentir? Yo finjo ahora indiferencia y finjo que todo está bien… Pero es porque en algún sentido, soy un muy buen actor de esta farsa… No es que duela su partida, joven, no es que duela… Lo que duele es lo que se llevó… No es que valga mucho, lo que se llevó, joven, si no que yo quería que valiera mucho, ¿sabe? que fuera especial… Pero ahora simplemente ya no lo tengo y aún pienso si fue especial…
Miedo, placer y miedo… Joven, ¿sabe? ahorita he pensado demasiado que tengo miedo… miedo de que aún me duela… me duela, joven, que usted se haya ido, así no más, o más bien que yo le haya echado… Es que yo mismo decidí caer en mi propia trampa… No hay casualidades en un determinismo mental y tal vez últimamente me lo creo… No me duele su partida joven, lo que me duele es que yo le haya dejado partir…
Para dejarlo partir, sin duda, tuve que haberle dejado entrar… y eso es lo que duele… que usted primero dijo no paso, que yo esta tierra no quiero pisar… pero yo insistí, porque la tierra que quería yo que usted pisara, joven, es la tierra que recubre la entrada a mi hogar… Y es que sabe, joven, un buen fuego necesita leña y yo trataba de mantenerlo a pura fantasía… Por eso le insistí, joven que se quedara, que igual acá entre los dos podíamos levantar un fuego…
Y a pesar de que noté que al entrar, se veía relucir en sus botas un poco de polvo de otras tierras… Lo ignoré… Es que a veces me siento fuerte, joven, incluso como para pensar que tengo esa posibilidad mundana, de borrar polvo de las botas… Y creyendome tan fuerte, fue que incluso, joven, hice caso omiso de su aviso… Sí, aquel aviso que avisaba que ya alguien había avisado su aviso… Lo ignore, ¿sabe? A veces me hago el fuerte y eso… eso a veces hace que también me haga el sordo, el ciego, el insensible… (aunque aún mantenía el gusto, eso… sin duda, no lo quería perder)…
Y ahora, joven, después de haber librado un poco ese polvo que dejó en mis ropas, se va usted de estas tierras… Me alegro sin duda de que haya disfrutado su instancia, que haya disfrutado el paisaje, que haya gozado con los cuidados y el sabor de lo que mi dulce hogar ofrece… Sabe, quisiera decirle, joven, que siempre se puede dar su vuelta de nuevo, porque igual se disfruta (ba) su presencia… Sin embargo, también quisiera decirle, joven, que me gustaría que no volviera a pararse cerca de mi cerca, quedese usted del otro lado… y ojala bien lejos…
Por eso ahora, joven, estoy de este lado de la cerca… De mi lado… aún estoy tratando de ignorar que sobre el camino aún puedo observar sus huellas… aún también, trato de pasar por alto ese olor que se extiende por todo el terreno, esa sensación de falta, esa sensación de necesidad… ¡Ay! que feo es esto, porque mientras sigo viendo hacia el camino, espero verle joven… talvez, regresar por el mismo camino… aunque me daría miedo, sin duda, volver a vislumbrar su rostro… Usted lo dijo una vez… no podría evitar caer de nuevo en estas tierras… y yo creo que tampoco podría dejarle no entrar…
Talvez eso pase de nuevo, joven, talvez vuelva a oír sus botas en mi camino y el sonido herrumbrado de mi puerta cuando usted decida pasar… talvez vuelva a ver ese polvo acumulado de otras tierras… talvez vuelva a ignorar ese aviso avisado… talvez vuelva a sentir el calor en mi hogar… talvez vuelva a sentir miedo, cuando le vea en la mañana, volver de nuevo su espalda…

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